Los estudiantes de Periodismo tienen voz y saben hacer uso de ella. Una los mira desde la distancia de los años, y además de rememorar la dulce etapa universitaria, sabe calibrar la calidad “profesional” que ya manifiestan cuando llegan por primera vez a una redacción, o retoman las prácticas laborales en años sucesivos.
Cada periodista enviado a brindar cobertura a los efectos
del terremoto del pasado 12 de enero en Haití quiere ponerle rostro a la
catástrofe. Pero, hacer el retrato de la devastación con la voz de niños,
mujeres, ancianos, hombres, autoridades, socorristas... exige la ayuda de
alguien que les preste el servicio de traducción: del creole o el francés al
castellano, al inglés. Por eso, desde los primeros momentos tras el desastre,
los haitianos instruidos o medianamente conocedores de otra lengua, se
ofrecieron como empleados de quien llegaba y así ganar algo en la dura
supervivencia que les implantó la naturaleza.
El sistema judicial y el gobiernoestadounidenses se desdicen una y otra vez en
un indescifrable “cantinfleo” más parecido a los enredos lingüísticos que
inmortalizaran al inolvidable comediante mexicano, Mario Moreno (Cantinflas).
El único propósito de estos galimatías es mantener a “sus” terroristas en la
calle mientras persisten el arbitrario encarcelamiento de Los Cinco.
Más de una vez he sostenido civilizadas polémicas con compatriotas que viven fuera del país. Con ellos también es posible el diálogo, bajo el crucial precepto de respetar la opinión del otro y coincidiendo, por ejemplo, en la brutal irracionalidad que significa el bloqueo estadounidense a Cuba.
Hasta el peor de los cataclismos sirve para ganar dinero. Al menos eso piensanciertos “cerebros” de los negocios en medio del indescriptible infierno que se vive Haití. Mientras tanto, otros no pueden sustraerse de su naturaleza imperial, como siempretraducida en tomar el control de la situación y no precisamente para hacer más expedito el camino para la ayuda a quienes allí lo necesitan.
Las llamadas redes sociales se han abierto un respetable camino en el mundo web 2.0 En lo personal, prefiero dedicar mi tiempo on line a los blogs, escribir y leer los ajenos, además de los sitios noticiosos. No todos los blogueros llevan con similar pasión sus bitácoras y su presencia en Facebook y Twitter, por ejemplo. Es como si dijéramos: blogueas o haces microblogging y actualizas el perfil.