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GIGANTE AZUCARERO TUNERO ENGRASA SU NOBLE PODER
Por Pastor Batista Valdés
Luego de tres zafras con un discreto comportamiento, en el central Antonio Guiteras solo se habla de multiplicar resultados
El central se está preparando “con todos los hierros” para un salto en la venidera contienda.Delicias, Puerto Padre (Las Tunas).—Afirman que por estos días la motivación de los trabajadores humea mucho más alto que las chimeneas del coloso azucarero. Tal vez sea porque pocas veces la industria acometió, “abajo”, acciones de inversión y de reparaciones de tal envergadura con vista a la futura molida…
Aún cuando el proceso no parte de un desarme general (sino de tareas muy específicas, por áreas, a partir de un diagnóstico inicial), las estadísticas consignan alrededor de cuatro millones de pesos en franca ejecución.
A casi un siglo de existencia (molió por vez primera en 1912) el central necesitaba esa “inyección” revitalizadora y también recuperar el ánimo que hoy se aprecia en los más de 500 hombres y mujeres que de algún modo intervienen en las labores, dispuestos a emplear bien cada centavo como base para multiplicar esos recursos en resultados concretos: más azúcar.
“Los trabajos marchan según lo previsto” —explica Raúl Pérez Pupo, jefe de producción de la fábrica, quien opina que “se puede cerrar el mes con el 70 por ciento del programa cumplido y tener toda la industria lista para mediados de diciembre”.
La decisión es trabajar corrido, no menos de 12 horas cada día.Ello significa instalar 14 juegos de mazas, cuatro nuevas conductoras de arrastre en el tándem para mejorar la alimentación del molino, tubería plástica de jugo filtrado, cambiar juegos de placa en el área de fabricación, terminar la reparación capital de otras dos calderas (además de las tres concluidas el año pasado), montar variadores de frecuencia…
“Estamos trabajando alrededor de 12 horas, de forma corrida o continua —añade Ruberlando Pérez Álvarez, del área de generación—; lo importante es aprovechar el tiempo y adelantar todo cuanto se pueda. Por eso no es raro ver que los trabajadores almuerzan y se incorporan rápidamente a sus puestos.”
Alfredo Mas Díaz (pailero, 43 años laborando en el central) considera que este es un momento decisivo. “Por un problema de vergüenza, con esos recursos que nos han asignado el Guiteras tiene que rescatar aquellas molidas y el paso arrollador que siempre lo distinguió en toda Cuba”.
En realidad, las últimas tres zafras no han arrojado los frutos esperados y eso le duele y preocupa al verdadero azucarero.
El principal recurso está en la motivación y voluntad de los trabajadores del colosoDe no ser así, directivos, ingenieros, técnicos y obreros no hablarían hoy de alcanzar en el 2010 una producción que en la práctica equivale a duplicar el volumen de la pasada contienda, sobre la base, además, de una calidad superior, a tono con los parámetros y valores que exige el ministerio.
En opinión de Raúl Pérez Pupo, esos objetivos no se logran solo con hierros nuevos, con una buena reparación, con más y mejor materia prima o con muchos deseos: “el componente humano decide. Por ello, en medio de toda esta actividad inversionista ocupa un lugar priorizado la preparación de los hombres, que se intensifica cada jueves en temas de formación general y en asuntos más técnicos o específicos, según el área o el oficio”.
El Gigante, en fin (así califican los tuneros al insigne central), prepara y pone en tensión toda su estructura.
En medio de limitaciones, el país le ha situado determinados recursos. El más importante de todos, sin embargo, no viene de ningún otro lugar: está ahí, en la capacidad y en la voluntad de cada uno de esos hombres y mujeres que en circunstancias no menos adversas han protagonizado hazañas durante años dentro de la potente industria.
Evaluar, medir, valorar… son términos que se asocian con la retroalimentación de los procesos comunicativos. Este elemento cobra una significación inigualable cuando se trata de ajustar y mejorar el quehacer. Sin embargo, no suelen aparecer con recurrencia mecanismos instituidos para garantizar la retroalimentación en los órganos de prensa.