El arma no solo entraña en sí misma un marcado sentido de pertenencia. También simboliza las tradiciones de lucha de una provincia que, según palabras de Fidel durante un discurso en nuestro territorio hace varios años, no se quedó atrás, en ninguna de las guerras por la liberación de Cuba.
La historia de esta fabulosa arma de combate es extremadamente interesante. Los estudiosos del tema aseguran que el León de Santa Rita la llevó consigo hasta su exilio venezolano. Luego, al morir envenenado en la patria de Bolívar, su hija Rosa lo guardó celosamente, y años después, lo trajo de regreso a Cuba, a donde viajó en compañía de su madre Brígida Zaldívar, una de las mujeres más fabulosas de la historia de nuestro territorio.
Fue en el santiaguero museo Emilio Bacardí donde el machete de Vicente García ocupó primeramente anaqueles para su exhibición al público. Por esa época, la institución estaba encargada de recepcionar las pertenencias de los mambises de la región oriental, y el arma del valeroso patriota tunero se convirtió allí en una pieza importante.
El machete es una pieza de fabricación alemana, con cabo y clavos de plata y enchape de carey, de 82 centímetros de largo por tres de ancho. Finalmente, el 14 de noviembre de 1987, en ocasión de la inauguración de la Casa Memorial que se dignifica con su nombre, le fue entregado a Las Tunas para honrar con su presencia la historia de una ciudad.
Este machete legendario es una de las 12 piezas de valor excepcional que conforman los fondos museables de esa institución cultural citadina. El Mayor General Vicente García y Gonzáles fue presidente de la República en Armas en 1878 y General en Jefe del Ejército Libertador tras los sucesos de la Protesta de Baraguá protagonizada por el Lugarteniente General Antonio Maceo.