Durante esa centuria es difícil encontrar un escritor cubano que no haya sido también periodista. Ahí tenemos el ejemplo de Martí, que ejerció el periodismo de forma excelsa. Pero en el siglo XX puede decirse algo similar.
Varios autores aseguran que Alejo Carpentier fue un caso emblemático, desde que con solo 19 años de edad irrumpió en una sala de redacción. Pocos como él establecieron una relación tan estrecha entre periodismo y ficción.
El triunfo de Revolución desató la huída de dueños y directores de periódicos y revistas como El Mundo, Prensa Libre y Bohemia. Pero sus trabajadores se comprometieron a continuar editándolas. En otros casos, como Diario de la Marina, Información, El País y Excelsior, sus bienes pasaron a integrar la Imprenta Nacional que comenzó a publicar ediciones masivas de obras de la literatura universal. Alejo Carpentier estuvo al frente de ese trabajo.
Carpentier dedicó al periodismo más de medio siglo. Lo asumió como escuela para su tarea general, pues además de novelas, cuentos, crónicas, ensayos, también trabajos para la radio y contribuyó a renovarla en nuestro país.
CRONOLOGÍA PERIODÍSTICA BREVE
1921
Estudios Arquitectura en la Universidad de La Habana, pero los abandona.
1922
Comienza como periodista en La Discusión, con un artículo: «Pasión y muerte de Miguel Server, por Pompeyo Gener»; inaugura la sección Obras Famosas.
1923
Jefe de redacción de Hispania. En La Discusión, sección Teatros. Noviembre de este año y hasta 1948 colabora con Carteles, en la sección Desde París. La revista Chic y el periódico El Universal reciben sus colaboraciones hasta 1924.
1924
Escribe en El País. Revista Social, crónicas de arte: música y la pintura. Espectáculos y conciertos será una nueva sección del periódico El Heraldo, Hasta 1928 es el jefe de redacción de la revista Carteles.
1927
Se encuentra entre los fundadores de la revista Avance.
1928
En Francia, jefe de redacción de la revista Musicalia. Colaboraciones en Bifur y Documents, revistas de vanguardia,}- André Breton lo invita a colaborar en la revista La Revolución Surrealista.
1931
En la revista Le Cahier (Francia) aparece su primer ensayo en francés: Los puntos cardinales. Es director de la revista Imán.
1937
Participa con Marinello, Guillén, Félix Pita y Leonardo Fernández Sánchez en el II Congreso Internacional de Escritores para la defensa de la cultura. Publica en Carteles una serie de artículos titulados España bajo las bombas.
1939
Regresa a Cuba. Escribe, produce y dirige programas radiales: Los dramas de la guerra y otros sobre personajes célebres a las 12 del día por la CMQ.
1940
Jefe de redacción y colaborador de Tiempo Nuevo, un magazine habanero.
1944
Redacta para revistas cubanas Conservatorio, Gaceta del Caribe y Orígenes. En mayo en Información, sus crónicas, ilustradas con sus caricaturas.
1951
Sección Letra y Solfa en El Nacional de Caracas, hasta 1961, con alrededor de tres mil artículos de literatura, música, ballet, artes plástica, cine, entre otros.
1959
Regresa Cuba. Publica en la Nueva Revista Cubana capítulos de El siglo de las luces. Colabora El Mundo, Revolución, Granma, Gaceta de Cuba, Unión, Cuba, Islas, Casa de las Ameritas, Bohemia y Revolución y Cultura.
1964
En Radio Habana Cuba dirige un programa de corte cultural que tenía una frecuencia semanal, con media hora de duración y que se mantiene hasta 1966.
1965
En Bohemia, fragmento de novela El año 59, titulado Los convidados de plata.
1974
Es condecorado con la orden José Joaquín Palma por la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), por sus 53 años de trabajo interrumpido como periodista.
1975
El 15 de enero pronuncia en los talleres Alfredo López del periódico Granma sus importantes palabras: El periodista: un cronista de su tiempo, publicado bajo ese mismo título por la Editorial Pablo de la Torriente en 1989.
1980
Fallece en París el 24 de abril, después de trabajar intensamente ese día, en que escribió una crónica sobre Flaubert.
ÓRGANOS DE PRENSA EN QUE COLABORÓ
Fueron numerosos y de varias naciones. Existe un catálogo que registra los más de mil 700 artículos que Carpentier redactó para la columna Letra y solfa, del diario venezolano El Nacional entre 1945 y 1959, cuando vivió en Caracas y alcanzó extraordinaria popularidad
CARPENTIER SOBRE EL PERIODISMO
-Se suele decir escritor y periodista, o periodista más que escritor o escritor más que periodista. Yo nunca he creído que haya posibilidad de hacer un distingo entre ambas funciones, porque, para mí, el periodista y el escritor se integran en una sola personalidad. ¿Significa esto que el oficio de novelista, el oficio del historiador, sean iguales al oficio del periodista? Acaso, no. Pero únicamente por modalidades de trabajo y de técnica.
-Podríamos definir al periodista como un escritor que trabaja en caliente, que sigue, que rastrea el acontecimiento día a día sobre lo vivo, que trabaja sobre la materia activa y cotidiana.
-(...) El periodismo es una maravillosa escuela de flexibilidad, de rapidez, de enfoque concreto, además de que todo buen periodista maneja el adjetivo con un virtuosismo que a veces no tiene el novelista detenido sobre sus cuartillas, ya que todo buen periodista dispone del adjetivo contundente, del epíteto justo ante una situación dada, al estar en relación con lo cotidiano e inmediato.
-(...) Suele decirse, cuando se juzga ligeramente nuestra profesión, que el artículo periodístico se lo lleva el viento. Que nacido por la mañana muere en el crepúsculo y mañana habrá que hacer otro y pasado otro, y al fin del año serán trescientos y tantos artículos lo que habrá llevado el viento. No es cierto, porque el periodista es una forma de historiador. El es el cronista de su tiempo y el que recoge la participación inmediata del acontecimiento.
(...) Cuando en el año 2000 alguien escriba una novela que quiera abarcar veinte años, pongamos, de nuestro proceso revolucionario, recurrirá a los periódicos actuales y, desde luego, consultará las colecciones del Granma. Y quienes hayan colaborado en Granma, por lo tanto, serán los que alimentarán la novela del futuro, porque el periodista anima la gran novela del futuro con sus testimonios y sus crónicas. (...) El periodista es el novelista del futuro. (Palabras en los talleres Alfredo López del periódico Granma, 15 de enero de 1975).
TAMBIÉN DIJO SOBRE EL PERIODISMO…
-«Si de algo me jacto, es de haber practicado todas las disciplinas del hermosísimo oficio de periodista. Yo he sido corrector de pruebas, traductor de cables, emplanador, editorialista, columnista, reportero, asistente de reportero gráfico, jefe de redacción, director a ratos. Yo he hecho todas las disciplinas del periodismo. Las he ejercido y con igual alegría en cualquiera de sus sectores. Amo este oficio. Lo he practicado en Cuba, en Venezuela, en Francia, de paso por México… El periodismo es una maravillosa escuela de vida».
-En otra ocasión afirmó que el periodista era anterior al periódico, y que aun antes de la noticia impresa "el instinto periodístico se manifestaba ya en el hombre" pues al remontar los siglos se advertía que "junto al historiador acucioso que reunía datos, compulsaba crónicas, cotejaba las documentaciones, emitiendo juicio, existió siempre el cronista, el observador de lo inmediato (…) empeñado en dejar un cuadro fidedigno, ágil, viviente, del hecho presentado, de la tribulación padecida".
CARPENTIER Y LA RADIO
« […] urge crear un Arte radiofónico, una preceptiva del radio, del mismo modo que existe un Arte poético y una preceptiva literaria. Las posibilidades del radio son ilimitadas. Mil géneros inéditos pueden nacer a su amparo. Basta enfocarlo con un poco de imaginación y de iniciativa». (Carteles, 17 diciembre 1933).
Apreciaba la radio por su dinamismo y alcance universal, a tal punto que Letras Cubanas publicó un volumen de más de 260 páginas con algunas conferencias que con el título La cultura en Cuba y en el mundo, transmitió Radio Habana Cuba entre l964 y 1966, fiel a su concepto de que cada época tiene autores dedicados a divertir y otros a orientar, pero también de que "los que la divierten solo pueden aspirar a la gloria efímera (…) y los que la orientan (…) son los únicos que pueden aspirar a quedar en la memoria de sus semejantes, a ser leídos con devoción después de su muerte".